Elogio al cuerpo danzante
Un cuerpo que fluye libremente, que respira y suspira haciendo vibrar cada movimiento.
Un cuerpo danzante está vivo, nunca dormido, está alerta y con la piel sensible se deja ver. Libre y etéreo, aterrizado y poderoso, se expande y eleva.
Un cuerpo danzante cuenta una historia, tuya, mía y muy suya.
Hipnotiza al espectador y se une a la música. Gira, salta, se retuerce y una vez más otro suspiro y el siguiente movimiento se crea, aparece, se transforma y brilla.




